
¿Quién recuerda los días gloriosos del Congreso Más Transparente De La Historia? Este Congreso (encabezado por la entonces Presidenta de la Cámara de Representantes) Nancy Pelosi, iba a marcar el principio del fin de los tratos turbios en Washington. Al menos, así nos lo vendieron. La realidad es otra.
Informa Newsweek/The Daily Beast:
Pese a que se alienta la compraventa bursátil de parte de congresistas, algunas de esas actividades arriesgan, como poco, la apariencia de conducta impropia. Nancy Pelosi, por ejemplo, probablemente tenga que rendir cuentas por posibles problemas de conflictos de intereses presentados en el estudio de Schweizer.
Los bienes de Pelosi y su esposo Paul tienen un presunto valor de $40 millones de dólares, con un portafolio bursátil significativo. En la primavera del 2008 (cuando Pelosi fué Presidenta de la Cámara de Representantes), Paul hizo una gran apuesta – entre $1 y $5 millones de dólares – a Visa, la empresa de tarjetas de crédito. Lo asombroso de la inversión, aparte de su tamaño, fué el precio que los Pelosi pagaron por ella. La oferta pública inicial de acciones de Visa fué una de las de mayor demanda de la década pasada, con un aumento inicial en su precio por acción de $44 a $68 a tan sólo par de horas de su oferta inicial. Sin embargo, la oferta inicial (con su precio de $44 dólares por acción) era reservada solamente para inversionistas institucionales y fondos mutuos, además de un grupo selecto de inversionistas individuales. Los Pelosi compraron sus acciones Visa en tres transacciones, de las cuales la primera – por 5,000 acciones - fué al precio bajo de la oferta inicial. Esto puede haber sido un golpe de suerte para las inversiones, o una instancia en la cual Visa le extiende un gesto amistoso a una figura política importante.
Schweizer se place en presentar otra posibilidad. Los Pelosi adquirieron sus acciones iniciales luego de presentarse una medida en la Cámara que, de ser aprobada, afectaría a Visa de modo adverso. Visa gana dinero mediante la venta de licencias (por el uso de su nombre) a bancos (los cuales emiten tarjetas y cobran intereses a sus clientes) y mediante el cobro de “cargos de uso” a los mercaderes que aceptan estas tarjetas como medio de pago. Estos cargos varían del 1 al 3 por ciento del precio de compra cada vez que se utiliza una tarjeta Visa. La ley, propuesta en el 2008, habría permitido a los minoristas negociar cargos de uso más bajos con las empresas de tarjetas de crédito; quienes al ganar miles de millones de dólares por concepto de estos cargo, se opusieron a la medida.
Hagan clic al link para ver dos cosas. Primero, para ver la manera en que Pelosi amapuchó (presuntamente) la reforma crediticia hasta tanto que liquidó sus acciones en Visa (detalles adicionales aquí); acusación que niega rotundamente y con vehemencia. Segundo, que la avaricia por el dinero fácil (y también podríamos llamarle mal habido) ocurrió en ambos lados del cerco partidista.
Y ahí tienen el problema con Washington; las cabras están velando las lechugas para luego comérselas, en lugar de hacer su trabajo y fiscalizar sin mirar a quien. Bastiat lo denunció hace 160 años atrás, esta perversión de la ley en beneficio del saqueo legal, pero jamás se habría imaginado tal escala de desfachatez. Entre esto y los Solyndras de cada día, ya vemos la razón por la cual el Congreso no sube del 9% de índices de aprobación.
Por la presente se solicita a los tales llamados ocupantes el favor de tomarse un minuto de su agenda cargada de agresión sexual, homicidios, vandalismo, y delitos contra la higiene. Vamos a ver si tienen las agallas para protestar a los verdaderos malhechores de esta crisis económica…sus benefactores en el Congreso.
La Ley, pervertida…
Like this:
Like Loading...