
Anteriormente, hemos denunciado la perversión de Ley para facilitar el saqueo legal. En ocasiones, toma la forma que conocemos, es decir, alguna trasferencia de dinero del tesoro público hacía alguna empresa privada preferida mediante exención contributiva (General Electric) o “préstamo” que no piensa cobrar (Solyndra). Pero en otras ocasiones, toma la forma de algo mucho más vil.
Informa el Washington Examiner (H/T Hot Air):
Si eres un padre de familia que acepta pagos de Medicaid (de parte del estado de Michigan) para asistir con la manutención de tus hijos adultos con incapacidad mental, eres calificado como empleado estatal para efectos del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU por sus siglas en inglés). Ahora pueden reclamar ( y recibir) una porción de tu Medicaid por concepto de cuotas sindicales.
Robert y Patricia Haynes viven en Michigan con sus dos hijos adultos, quienes padecen de perlesía cerebral. El gobierno estatal les brinda seguros médicos a la familia, a través de Medicaid, pero también los trata como prestadores de servicios (profesionales). Para el SEIU, esto los convierte en empleados públicos y en miembros de la unión, la cual recibe 30 dólares de su subsidio mensual de Medicaid.
El señor Haynes es un ex-policía pensionado de Detroit a quien nunca se le consultó si quería pertenecer al gremio, o si consentía a la deducción de sus pagos de beneficencia social. El gremio y el gobierno estatal (dominado, por muchos años, por el Partido Demócrata) se confabularon para esta transferencia de fondos sin encomendarse a nadie, y ya.
Gran parte de la debacle financiera de Occidente se debe a la tendencia del gobierno a incurrir en conductas que son ilegales para los individuos. Bernie Madoff va a morir en la cárcel por hacer lo mismo que el gobierno federal lleva haciendo desde el 1933 (el Seguro Social); y somos tan hipócritas que denunciamos a los que se atreven a llamar a ese fraude Ponzi por su nombre. Igual ocurre con esta conspiración entre el gobierno estatal de Michigan y la SEIU; que no es otra cosa sino una conspiración para cometer lavado de dinero.
Veamos: El movimiento sindical cabildea al Partido Demócrata para leyes más favorables y para más unionados en la nómina pública. Los demócratas aumentan la cantidad de puestos públicos, y sustraen la cuota automáticamente. Por consecuente, los demócratas reciben donativos de parte de los sindicatos, y el ciclo se perpetúa…wash, rinse, repeat.
En Michigan, ya se había intentado este lavado de dinero con los individuos que brindan servicios de cuidados de niños desde sus hogares. Afortunadamente, la nueva administración republicana puso fin a ese relajo.
Lo más despreciable de todo este episodio es el elemento de coerción a los más necesitados y desvalidos. Que a nadie se le olvide esto la próxima vez que los demócratas alardeen de ser el partido de los pobres y los necesitados.
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