Quedo asombrado, atónito y perplejo ante la habilidad de esta Presidencia para venderle a sus seguidores propuestas que tienen tanta sustancia como el viento. El más reciente ejemplo de este fenómeno atmosférico es la propuesta moratoria a las deportaciones de inmigrantes indocumentados.
Digo…sabíamos que venía, ¿o no? Era natural, luego de casi tres años de fracaso estrepitoso, que los índices de apoyo del Presidente Obama comenzaran a desangrar (a tal grado que hasta Ron Paul está dentro del margen de error… ¡RON PAUL!). El que se haya aplicado esta medida ahora, en este preciso momento, reafirma la percepción de que tales medidas (como lo es también, por ejemplo, la demanda de la Junta Nacional de Relaciones Laborales contra Boeing) representan un tipo de retroceso estratégico; un retorno a la base, cual el Perro Arrepentido, que indica la certeza de la hecatombe electoral que le espera. Ante las preguntas obligadas respecto a las motivaciones electorales que inspiran medidas como éstas, es mejor aplicar la elegancia de la sabiduría juangabrielesca: lo que se ve no se pregunta.
Luego de haber visto el giro generoso que se le dió a la propuesta en los foros dominicales, me inclino a pensar que muchos menos inmigrantes se beneficiarán de esta medida que los citados 300 mil. De hecho, la propuesta me recuerda a HAMP. Al igual que la moratoria a las deportaciones, HAMP fue anunciada con gran fanfarria y alarde pero sin detalles específicos. Nadie tenía idea de lo que el programa conllevaba, sin embargo las hipotecarias estaban abarrotadas de llamadas y solicitudes de participación (y aquí vamos por las mismas). Cuando, por fin, fueron revelados los pormenores del programa, se determinó que los beneficiados serían muchos menos de lo que se anunció inicialmente. Finalmente, se determinó que el programa fue un fracaso. Lamentablemente, la Administración Obama no ha hecho nada para darle a nadie ningún indicio de que saben implementar o administrar un programa nuevo, así que no me queda sino anticipar que esta moratoria pasará también por su cinco Etapas Del Fracaso (Anuncio, Demanda, Confusión, Escrutinio, Admisión de Fracaso) antes de desaparecer al purgatorio de las malas ideas.
Ahora, que quede claro, el programa es un éxito rotundo. Tanto “Dreamers” como simpatizantes de La Integral tendrán que conformarse con este parcho de medida sin parámetros ni renglones claros, y serán ellos los que tendrán que decidir si comerse este taco de lengua, o pasar sentencia luego de apostar a un Presidente que desatendió la reforma inmigratoria, teniendo en su mano a 60 senadores de su propio partido con los cuales hubiera quebrantado cualquier bloqueo parlamentario (filibuster).
Lo que logra esta medida, independiente de resultados concretos, es que tanto Luis Gutiérrez como Jorge Ramos les quiten el guante de encima al Presidente Obama…al menos hasta después se su reelección (si es que se le da). ¡Si, Se Pudo!
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