
La campaña presidencial del 2012 apenas arranca, pero una cosa queda clara. El tono y tenor es completamente distinto al del 2008, y Andrew Breitbart nos lo advirtió de antemano.
Las tácticas de la campaña del Presidente Barack Obama dejan claro que, en efecto, el “Cambio y Esperanza” del 2008 quedaron desenmascarados…dando paso a la guerra racial y la envidia entre clases. ¿De qué otro modo explicar las pasadas semanas?
Para empezar tenemos una “guerra contra las mujeres” fabricada, que comenzó en New Hampshire con la pregunta aquella de Stephanopoulos a Mitt Romney, y estalló con el mandato anticonceptivo a los empleadores religiosos. De ahí surgió el lío entre Rush Limbaugh y la activista Sandra Fluke. Lo único que detuvo esta estrategia fué el insulto de la estratega Hilary Rosen a Ann Ronmey (y por consecuente, a todas las madres que se quedan en casa para criar a sus hijos), de que nunca trabajó un día en su vida.
Por otra parte, tenemos la persistencia del régimen en utilizar la “Regla Buffett” para fomentar la envidia entre clases. Aquí detallamos la motivación política de la Regla Buffett, y aquí explicamos su inservibilidad fiscal. Michael Medved postula una pregunta interesante…la misma pregunta que se plantean los defensores del régimen, en susurros a puerta cerrada, con respecto a la reforma migratoria. Si de verdad son una prioridad para el régimen, ¿por qué no presentar proyectos remediativos ante la supermayoría demócrata en el Congreso? Respuesta: porque en realidad no lo son. Queda comprobado que tanto la reforma migratoria como la Regla Buffett son, para éste régimen, poco más que herramientas de movilización de la base electoral.
Hablando de inmigración, el Presidente Obama renueva su promesa de atacar la Reforma Integral en el primer año de su cuatrenio. Claro, que ésta vez aclara que va a “tratar” de lograr la reforma, contrario a su garantía ante Jorge Ramos.
La entrevista del Presidente Obama con Enrique Acevedo para Al Punto sirve de ejemplo para ver el modo en que se despliega la agenda divisiva. En pocos minutos, logran tocar la reforma migratoria, la planilla de Mitt Romney, y el caso de Trayvon Martin, y hasta la legalización de la droga. Nada de propuestas o soluciones concretas a los planes más severos, sino giro y culpa al lado contrario…por casi once minutos.
Ante la falta de logros que justifiquen un segundo cuatrenio, supongo que todas estas “guerras” fabricadas y tácticas de distracción son necesarias. La magia del “Sí Se Puede” cedió al cinismo del “No Se Pudo”, el cual nunca ha sido una consigna de campaña viable. Entonces, ésto es lo que le queda al régimen.
Breitbart tenía la razón.
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