La audacia del cinismo

Las expresiones de apoyo al matrimonio gay de parte del Presidente Barack Obama fueron, como era de esperarse, recibidas con bombos y platillos dentro de los círculos progresistas.  Sin embargo parece tener el aspecto de otro intento por aprovecharse de la política de identidad para distraer de la economía, el cual sigue siendo el impulsor de ésta elección.

La reacción mediática fue rápida y predecible.  Aquello parecía un regreso a los días gloriosos del 2008 (con todo y uso excesivo de los adjetivos “histórico” y “sin precedentes”), antes de que Obama tuviese que defender una obra de gobierno.

 Por más que se hable de “evolución”, ésto no es sino una regresión a una posición antigua.  Según Andrew Kaczynski de Buzzfeed, Obama viene apoyando el matrimonio gay desde el 1996, cambiando de postura para su elección senatorial del 2004 (la que lo convirtió en figura nacional).  Entonces, ¿qué hay tras el cambio?

Llana y sencillamente, ésto se trata del billete, y de juntar la base.  Los comentarios extemporáneos del Vicepresidente Joe Biden tuvieron el efecto de poner al Presidente en evidencia ante sus recaudadores de fondos (de los cuales 1 de cada 6 son gay) previo a la votación en Carolina del Norte, y su gira de recaudación de fondos (la cual comienza ésta noche en casa de George Clooney).  Obama jamás le hubiera podido dar la cara a Ricky Martin (anfitrión de una gala el lunes en Nueva York) sin haber expresado una postura.

El anuncio de Obama sobre el matrimonio gay no es sino el más reciente en un hilo de distracciones cínicas de política de identidades, que fueron creadas con la intención de motivar la base.  En un transcurso corto de tiempo, hemos ido de Flukegate a la inserción del Presidente en el caso de Trayvon Martin, y ahora a ésto (y el Departamento de Justicia acaba de radicar su demanda contra el alguacil Joe Arpaio, por si habían dudas de cuál era la próxima movida).  ¿Cómo sé que ya ésto estaba cuadrado?  Porque tan pronto el presidente “salió del clóset”, el Washington Post publicó un artículo que sugiere que Mitt Romney adrementó a un compañero de secundaria, en parte, debido a su supuesta orientación sexual.  Es como si la noticia esperaba al anuncio para fortificar la narrativa divisiva.  Una vez más, Breitbart tenía la razón.

A medida que se aproxime el Día de Elecciones, podemos esperar más distracciones creadas sobre el andamiaje falso de la guerra entre clases y el agravio etnoracial.  Pero las cortinas de humo eventualmente pasarán, y la obra de gobierno de Obama pasará inevitablemente al primer plano.  A Obama se le están acabando tanto las distracciones como el tiempo.

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