Inalcance boricua

Como he dicho en otras ocasiones, el mercado electoral de la Florida es único, y no responde a estrategias partidistas cuajadas a nivel nacional.  Sin embargo, hoy parecemos tener una idea más clara de lo que podría ser la estrategia de alcance hispano que desplegará el equipo del Presidente Barack Obama en el mercado crucial del Centro de la Florida.

En su columna de ayer en El Nuevo Día (Puerto Rico), José Delgado cita a varias personas claves al intento demócrata por ganar el voto hispano dentro corredor de la I-4.  Como es de esperarse, existe coordinación entre la campaña de Obama y el movimiento sindical.  Sin embargo, el “approach” del bando azul indica que no conocen a su público, y eso podría acarrear consecuencias.

Los demócratas resaltan, entre otras cosas, la posición neutral de Obama en torno al status, el nombramiento de Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de Estados Unidos, el apoyo que le dio a la economía de la Isla con los fondos de la ley ARRA de 2009 –que suman $7,200 millones– y la asignación que autoriza la reforma de salud federal, que representa $700 millones adicionales anuales para Medicaid y que se utilizan para financiar gran parte del plan de salud gubernamental del gobierno boricua.

En otras palabras, los demócratas vuelven al sonsonete trillado de la redistribución y el agravio racial (usando a Sotomayor como ejemplo de la beneficiencia del régimen para con los puertorriqueños).  Los primeros indicios de la campaña hispana parecen mostrar una versión más elegante de lo que pasa en nuestros países de origen en tiempos de elección: el llamado a recordar quién fué el que más dinero ajeno repartió en nombre del “bienestar social”.  

Pero la data de inscripción electoral, según indica el mismo artículo, parece indicar que los votantes puertorriqueños (quienes componen la mayoría de la población hispana dentro del corredor de la I-4) vinieron a Orlando, precisamente, para escapar tanto de la política de Puerto Rico como de sus efectos.  

Franceschini, sin embargo, reconoce que por alguna razón un segmento importante de demócratas boricuas que se relocalizan en Florida después de haber vivido en estados como Nueva York e Illinois, en su nueva casa se declaran independientes.

Sugiero que la razón por la cual el votante puertorriqueño se inscribe como independiente es porque, cuando llega a la Florida, llega hastiado de la política de maquinaria y clientelismo y batatismo a la que está acostumbrado(a).  Esto es cierto particularmente en aquellos que llegan de la Isla, quienes han vivido una vida entera bajo la rencilla partidista, y bajo los efectos de la explosión del gobierno paternalista.

El que llega de la Isla sabe que Puerto Rico es el laboratorio experimental a donde todas las ideas “progresistas” y “liberales” van a morir.  Entonces, ¿por qué recrear esas condiciones aquí?  A muy pocos de esos votantes independientes les interesa duplicar las condiciones socioeconómicas que les provocaron a abandonar su Isla querida.  Si aquí se van a implementar agendas que terminen por explotar el “cuponeo” y el “mantengo”, mejor quedarse allá.  Al boricua independiente le suena muy bonita la idea de una “reforma de salud”, pero también ha tenido que ir a Centro Médico, y no tiene interés en duplicar eso aquí.  El boricua independiente sabe lo que es querer trabajar con dificultad para vivir responsablemente…y se indigna cuando tiene que hacer la fila del supermercado detrás de alguien “gordo y colorao” que arrasta dos carritos de compra, y a la hora de pagar saca la tarjeta EBT y el cheque WIC.  Ya eso lo tiene en Puerto Rico, sin tener que pasar frío o luchar con el inglés. 

El votante puertorriqueño también sabe que ese tipo de gigantismo gubernamental, en lugar de crear un verdadero bienestar social, fomenta la corrupción gubernamental, fomenta depresión en el mercado laboral, y provoca el tipo de desgaste en las instituciones sociales que llevan a mayor incidencia delictiva y a problemas estructurales dentro de la sociedad.

Pero que tiren pa’ lante.  Si van a echarle flores a la Ley ARRA (alias el Estímulo del 2009), entonces tendrán que defender su fracaso, y la malversación de fondos que engendró (como Solyndra).  Si van a defender ObamaCare, tendrán que defender su inconstitucionalidad y costo exagerado.  Si van a defender la expansión del Estado de Bienestar, tendrán que rendir cuentas de la explosión de la deuda soberana bajo este régimen.  Y si eso es lo que tienen para alcance, en lugar de propuestas serias que estimulen la creación de empleos en el sector privado, sugiero que el alcance será poco. 

Sigan el link para ver que la solución de los demócratas es traer a líderes de la Isla, para forjar estrategias de alcance local.  Sugiero que de ellos (y de sus políticas públicas) es quien el votante del corredor de la I-4 viene huyendo.   

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