La comidilla del ciclo noticioso de hoy, sin duda, será el “ups” del Senador Marco Rubio, en el que dijo que “…haría un buen trabajo como Vicepresidente“. Sin embargo, eso no es lo más importante que haya dicho el senador de La Florida en el día de hoy.
De un tiempo para acá, Rubio (entre otros conservadores como David Rivera y Raúl Labrador) ha ido redefiniendo los términos del debate migratorio a nivel nacional. Su prominencia llama atención automática llama atención a cualquier cosa que diga, y la especulación sobre su posible candidatura vicepresidencial le atrae aún más prensa de la normal.
Informa el National Journal (traducción mía):
Rubio dice haber entendido el porqué la frustración con la inmigración ilegal llevó a Arizona a aprobar una ley que permite a la policía local exigir pruebas de ciudadanía. También discrepó con la postura del gobierno de Obama, que afirma que tal ley es inconstitucional. Pero añadió, “No creo que (leyes como la de Arizona) debe ser un modelo para el país”.
Como candidato al Senado en el 2010, Rubio titubeó con la ley de Arizona. Expresó preocupación inicialmente, pero luego dijo que habría votado por ella.
Las preocupaciones de Rubio respecto a la ley llegan en un momento en que el Partido Republicano enfrenta una enorme carencia de apoyo entre votantes hispanos. Ambos partidos han lanzado campañas nacionales para llegar al votante hispano, el segmento de mayor crecimiento entre el electorado, y la clave al triunfo en un número de estados decisivos.
El Senador Rubio viene hilvanando el tema migratorio desde el 2009, cuando salió prácticamente de la nada para ganar en la Gran Barrida del 2010. Pese a la presión de hacer lo contrario, siempre mantuvo la controvertida SB 1070 de Arizona dentro de su perspectiva correcta, es decir, un asunto local. Por eso, la aparente dualidad entre las posiciones de votar por ella si él estuviese en Arizona, pero decir que no es modelo nacional. Pero las acciones y expresiones recientes de Rubio van más allá de la consideración táctica de lo que significa la ley de Arizona.
El mes pasado dije lo siguente con respecto al caso de Daniela Peláez, y con respecto al debate migratorio en general:
Para lograr un alcance hispano efectivo, el conservadurismo tiene que hacer lo posible para socavar la retórica y la narrativa que prevalece hasta ahora. Tiene que comunicar más efectivamente el fraude que la Izquierda busca maquillar bajo el nombre del DREAM Act. En otras palabras, traer honestidad y humanidad al debate migratorio. No se requiere tanta destreza para mostrar que la Izquierda Institucional trata al hispano como ganado con el cual ara el terreno electoral cada cuatro años, y después…de vuelta al cerco. La realidad es que hasta yo vetaría una ley tan mal redactada como lo que se hace llamar el DREAM Act…pero la definiría y presentaría la alternativa mucho mejor de lo que se ha hecho hasta ahora.
