La vez pasada, discutí la confabulación sistemática entre la prensa y otras instituciones de izquierda, con el fin de impugnar la hispanidad de Marco Rubio, con el fin de destruír sus posibles aspiraciones políticas y menoscabar su viabilidad como candidato nacional. Noté que estos esfuerzos parecían guardar similitud, en estilo y sustancia, con el modo en que se logró bloquear el ascenso de Miguel Estrada a la judicatura Federal.
Desde entonces, vimos el cuestionamiento de las fechas de llegada de la familia Rubio, y artículos casi idénticos publicados el miércoles, por el Washington Post y Politico, respectivamente. Vistos en conjunto, el tiempo y contenido de estos artículos parecen anticipar (y tratar de madrugar) la presencia de Marco Rubio en la papeleta presidencial del 2012 (pese a sus negativas), y confirman mis sospechas iniciales.
La presunta estrategia tras el artículo de Univisión publicado en julio (el primer golpe directo; un ataque directo contra su familia y un ataque indirecto por asociación) era indignante a propósito. Sospecho que el único fin de la noticia era provocar una reacción y llamar atención mediática a Rubio. La reacción subsecuente era más importante que el contenido actual de la noticia (semejante a una bomba débil con una explosión muy estruendosa). ¿Qué otra justificación podría existir para una táctica tan coercitiva como “plata o plomo”? Como dije en aquel entonces, no me hace sentido que Univisión asuma semejante riesgo tan sólo para que Rubio entre al cuadrilátero inmigratorio con Jorge Ramos.
La primera instancia marca un punto.
La estrategia tras el artículo que cuestionó el tiempo de llegada de la familia Rubio fue el socavar su credibilidad personal. Para poder establecer inautenticidad étnica, es imprescindible tener prueba de alguna falsedad personal. La discrepancia en el tiempo de llegada de la familia abre la puerta para que florezca la especulación, y para fomentar el cisma exiliados/inmigrantes de los pasados días.
Dos instancias marcan un patrón.
Los artículos casi idénticos del Washington Post y Politico publicados el miércoles muestran que se cuaja el tema de la inautenticidad (por no alinearse a la comunidad Mexico-Americana en cuanto a inmigración) hispana de Rubio. La estrategia tras estos artículos es revelada mediante el vídeo difundido ayer por Project Veritas. Observen, específicamente, la táctica de empujar una línea de noticia con un ángulo indirecto. Fué de esta manera que la prensa institucional legitimizó a Barack Obama, según confiesa Clay Shirky, del Colegio de Periodismo de la Universidad de Nueva York. Ambas noticias parten de la premisa de “lo que dicen otros hispanos respecto a Marco Rubio”. Vean a partir de 2:15:
Tres instancias ya marcan una tendencia.
La naturaleza y enfoque de la cobertura de prensa de Marco Rubio, así como el incremento en su tono hostil, confirman mis sospechas iniciales más allá de toda duda razonable.
La Estradización de Marco Rubio es oficial, y va a toda máquina.
Una versión de este artículo en inglés está disponible en Hot Air.
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